Un abrazo muy fuerte a todos los integrantes del comando Barcelona, nómadas procedentes del volcán de Sta. Margarida, supervivientes al final de un largo recorrido. Os quiero.
No sabemos dónde han ido. Solamente nos han dejado una gorra, un vasito de chupito con un líquido extraño y una pipa que no deja de soltar curiosos aros de humo sólido. La tripulación respira, por fin, tranquila.